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Y ahora, cansado
lector, le contaré un cuento de verdades y sin exageración, si eso es possible. Lo
siguiente es un acontecimiento del semestre que pase en Barcelona, aun que pasó en el
aeropuerto en Bruselas, mientras cambiaba de aviones después de haberme vuelto de un
viaje a Amsterdam con una amiga mía. Espero que quien que leya esto se de cuenta de la
espontaneidad, por que en experienciar esta anécdota que ahora es parte de mi vida,
aprendí de su importancia.
Fue en Abril cuando hicimos los planes para vijajar a Amsterdam después del fin del
semestre, cunado empezaran las vacaciones vernales. Y allá fuimos, mi novia y yo. Y allá
nos divertimos. Y seguro que se puede imaginar, cansado lector, de todo el libertinaje en
que participamos. Pero eso es otra historia.
Bueno. Acabóse el tiempo en Amsterdam, y estaba con mi novia en el aeropuerto en
Bruselas. Todos hacíamos la cola, esperando embarcarnos en el avion a Barcelona, cuando
ví a una de las mujeres mas guapísimas que he visto en mi vida. De hecho, pensaba que
era Laetitia Casta, el modelo de Victorias Secret. No sabía que hacer. Una amiga
mía en Trinity me contó una vez de su amigo que conoció a la misma señorita Casta en
un bar en Paris o algo así, y el le prestó su camara a un desconocido y le pidió que
tomara su foto con Laetitia. Ví la foto. Mi amiga la tiene aún. Usted puede verla para
sí mismo si no me cree.
De todos modos estaba muy ilusionado de perguntarle si era quien lo pensaba. Y además mi
novia y yo no nos entendíamos muy bien ese día, así que tanta mejor razón para no
vacilar en hablarle. Entonces me le acrequé y le pregunté, sin intención cualquiera de
coquetear, se lo juro (bueno, con un poquito de intencion), si era modelo.
"Perdóneme, eres bellísima," le dije, "y creo que he visto tu cara antes.
Eres modelo?"
Lo primero que me dijo fue que no era Español sino Alemana, pero que entendió mut bien
el Inglés, as"i que le dije lo mismo en Inglés. Me dijo que era muy halagada pero
que no era Laetitia Casta. "Me llamo Laura. Quisieras sentarte conmigo en el
avion?" me preguntó. "De todo gusto," creo que le dije.
Afortunadamente mi novia era de una naturaleza muy tranquila. De hecho no sé exactamente
que fueran sus pensamientos sobre esto. Ahora no importa. Entonces conversamos Laura y yo
hasta nuestra llegada a Barcelona. Laura era de Munich e iba a Barcelona para tomar una
clase intensiva de Español con una amiga suya de Munich que habia llegado el día
anterior.
Pues nos desembarcamos del avion y ella me dio el nombre del hotel en que se quedaba por
las próximas dos semanas. Le llamé el proximo día y nos reunimos frente al Hard Rock
Café en la Plaza Catalunya. No recuerdo qué hicimos. No es importante.
"Debes conocer a mi amiga Nina. Quieres salir alguna vez con nosotras?"
Y salimos como tres veces, Laura, Nina, y yo; yo, definiviamente el más feo de los tres,
que Nina también era guapísima. Además, ambas chicas eran muy simpáticas y era muy
fácil hablarles. Me sentí muy comodo en la companía de las dos.
Antes de volverse a Alemania, Laura y Nina me dijeron que sería bueno si fuera a
visitarlas en Munich para un fin de semana antes de que volviera a Estados Unidos. Pues me
compré un boleto de ida y vuelta a Munich, donde pasé el próximo fin de semana. Me
quedé dos días en la casa de Nina. Salí con ella y con Laura todo el fin de semana a
sus bares y clubes favoritos, y me guiaron por el centro de la ciudad. Y lo mejor de todo
era besar Laura, las pocas veces que pasó.
Conocí a su madre y a su hermano. Conoc a su amiga Anna, que tambien era guapísima.
(Creo que Alemania debe tener más chicas guapsimas que ningún otro país.) Su madre nos
hizo un pastel de queso, té, y café.
Me allegro de saber que todo esto me pudo pasar porque pude encontrar el corage de
acercarme a una guapísima chica desconocida, y preguntarle si era Laetitia Casta. Lo hice
completamente al azar. ¡Y no es como si nunca hubiera visto guapas chicas con quienes
quise hablar! Esta vez simplemente lo hice. Y no lo he hecho desde entonces, alabada sea
Dios. (Es muy insincero y de muy mala fama hcerlo con cada chica que me atrae, ¿no le
parece?) Pero el punto es que mi vida dio un rodeo por tres días que nunca me olvidaré,
y simplemente porque hablé con una chica desconocida. Yo no habría sabido jamás, que
habría perdido si no hablara con ella. Es importante tener tales impulsos y actuar en
ellos, y hacer cosas que normalmente uno no hace. Es mas fácil no
hacerlas e inventar excusas para no hacer nada y convencerse de que no importa. Y, ¿qué
es la moraleja de este cuento? Laetitia Casta es muy caliente, así que trabaja como
modelo por Victorias Secret.
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