Y no pasa nada por Ann O'Connell '00

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    Estaba sentado al otro lado de la mesa esperando una respuesta. Era guapisima. Tenía el aspecto que quieren las niñas pequeñas y que envidian las mujeres mayores. Estaba, como siempre, vestida de pija. Con su traje negro, su pelo negro, su piel morena y los ojos oscuros, ella estaba casí perdida en las sombras. Estabamos sentado en un rincón oscuro de un bar en Madrid. Había muy poca gente allí tan temprano; una pareja en una mesa, dos o tres camareros, dos hombres que escaparon de la lluvia para tomar una cerveza, mi compañera, yo, y Joy, sentado también al otro lado de la mesa.  Joy era atractiva, y también bien vestida, pero en comparación con Querida, parecía muy normal. Ella no tenía interés en nuestra charla ni en el bar - una revista de mujer, Comsopolitan, estaba abierta en la mesa.  Los colores brillantes de las fotos de la revista, las rosas y azules de la nueva ropa de primavera parecían marrones y grises en la oscuridad. La pequeña vela en el centro de la mesa no nos ofrecía mucha luz. Se quemaba como si teiera a las sombras que amenazaban con comerla.
    Yo no dije nada.
    Por fin, Querida rompió el silencio.
    "Oiga, Uniqué - tienes que decirme algo. Si él me quisiese - pues claro que me quiere, pero... ¿sabes? Pues, si él me quisiese no me utilizaría ¿verdad? Ni por mi dinero ni para tenerme para adorno. ¿O soy yo demasiada
paranoica? Quizás no sea nada. Claro que me ama pero - Mira, ¿qué piensas tú?"
    "Pues," empecé, "estás segura de que él te quiere y bueno - si él te amase, no te usaría. Pero si sospechas que él está utilizándote por - por ejemplo, el dinero de tu padre..."
    "¡Qué horror!" interrumpió Querida, "Claro que a mi padre nunca le ha gustado mi novio y siempre que él sale conmigo sólo por el sexo y que se quiere casar conmigo por el dinero y después va a dejarme sola y sin dinero. Pero, nunca he pensado en esto. ¿Qué piensas tú? Papá puede tener razón."
    "Querida. Yo no sé sobre todo eso. Me parece un poco ridículo, pero nunca se sabe. Puede ser."
    "Por supuesto que es ridículo. Él me quiere."
    "Si lo crees con todo el alma, no debes sospechar - pero nada puede ser perfecto." dije.
    "Are you talking about the fianceé again?" preguntó Joy, también mirandome. Ella no habla español. "Will you just dump the bastard already?"
    Querida no estaba pensando en inglés y no entendió nada, "¿Qué?"
    "Nada," dije, "Sólo que necesitas cambiar las cosas o dejar de pensar en él.'
    "¿Crees tú que necesito un cambio?" me preguntó con los ojos muy abiertos y también mirando a Joy, quien había regresado a su revista.
    "Mira, hija. Es tu vida y es tu novio..."
    "Y le quiero," interrumpió otra vez.
    "¿De veras?"
    "Por supuesto."
    "Y ¿te quiere?"
    "¡Por supuesto!"
    "Y ¿eso lo crees con todo el alma?"
    "Todo el alma."
    "Vale. Si eso es verdad no hay ningún problema. Pero hay que pensarlo."
    "Bueno," dijo rápidamente sin pensar en nada "No hay ningún problema. No pasa nada."
    "Señoritas," dijo una voz en la oscuridad, "Guapas."
    "Rubia," silbó otra voz en mi oído.
    "Felix! Val!" Joy se reía, "Sit down! You're late!" Señaló a las dos sombras que aparecieron cerca de las mesa. Felix, la forma más alta, susurró una excusa en inglés y se sentó al lado de ella. Con su camisa negra, parecía solo una cabeza y dos manos flotando en la oscuridad, fumando un cigarillo.
    La otra forma, Valiant, se sentó cerca de mí.
    "¿Qué pasa, bonita?"
    "No pasa nada."
    Él sacó un cuaderno y un bolígrafo. Abrió el cuaderno a una hoja en blanco y tomó el boli entre los dedos en la actitud de escribir, pero no escribía. Miraba a Felix, quien estaba hablando con Querida. Tenía un periódico en la mano.
    "Mira. Mira eso," indicó el título, miró a todos.   "¿Podéis creerlo? Nuestro país está destruyendo el mundo."
    "¿Como?" preguntó Querida.
    Felix abrió el periódico por un artículo en la segunda página:
   
    Reuters, Bruselas
La OTAN facilitó ayer una versión confusa sobre el ataque en que, según Belgrado, murieron 70 civiles. La Alianza Atlántica admite que fue uno de sus aviones el que bombardeó al grupo de albaneses. El piloto que tiró el misil explicó que tenía "la convicción absoluta convicción" de que estaba bombardeando un convoy militar. El error pudo deberse a la altura a la que volaba el avión. La OTAN ha admitido que se equivocó en matar la caravana de refugiados. Serbia acusa a la OTAN de haber provocando 1000 muertos civiles desde el principio de la guerra. La OTAN ha declarado que los bombardeos continuarán.

    "Jo-der," dijo Val, "Ahora matamos a refugiados."
    "Suponía que estabamos salvándolos," suspiré.
    "¿Y quiénes son nosotros?" preguntó Felix, "Yo no soy parte de eso."
    "Ni yo," añadió Querida.
    "Ni yo," dijo Val.
    "Ni yo," dije.
    Joy miró al periodico, "Oh. NATO. Jesus, them!  Hey, can I get a look at the culture section? Thanks."
    Felix le dio la sección de cultura y tomó el periódico en sus manos, "No lo entiendo. Estamos en la guerra - perdona - están en la guerra para proteger a esta gente de Milosovic, y a causa de los bombardeos 70 civiles albaneses están muertos y el cabrón de Milosovic está vivo. ¿Es tan difícil matarle? ¿No puedan matar a Milosovic solamente? ¿Tienen que castigar al país? Si ellos no saben cómo conseguir su objetivo, quizás es una señal de que no deben meterse en los asuntos de otros."
    En este momento llegó la camarera. "¿Qué pongo?"
    "Whiskey y agua," dijo Felix.
    "¿Qué?" la camarera parecía confundida.
    "No me preguntes. Pónmelo." La pobre lo apuntó.
    "Té," dijo Val.
    "Café irlandés para mí," dijo Querida, sonriendo.
    "¿Para mí? Té - no café irlandés," dije.
    "Screwdriver," dijo Joy.
    "¿Eh?"
    "Oh sorry, you probably don't know what that is. Ummmmm... rum and Coke," Joy siguió hablando.
    "Lo siento," dijo la camarera, "no te entiendo."
    Felix intervinó, "Ron y Coca-cola."
    Ella inclinó la cabeza y escapó en la oscuridad.
    "Bueno," Querida estaba jugando con la manga de su chaleco. "Felix," continuó, "¿no crees que la OTAN tiene una responsibilidad? Milosovic ha dicho que no parara y que quiere morir antes de que tropas armadas entran en Belgrado. La OTAN no puede senatarse y mirar la muerte de miles de personas."
    "¿Y puedan causar la muerte de las mismas personas?"
    "Fue un error, ¿no?"Querida me miró, buscando apoyo.
    "Sí, un gran error," contesté.
    "Sí, un gran error. Si crees en errores," dijo Felix, apasionado.  "Los pobres mueren. y en vez de Milosovic, tenemos nosotros - no - tienen ellos la culpa. Deben dejar a Kosovo. No es cosa suya."
    "Y ¿deben mirar la injusticia allí? ¿Deben ignorarla? pregunté.
    "Sí, sí - ¡Deben!" eclamó Felix en voz alta. Joy le miró con sorpresa y él se calmó un poquito.  "Milosovic tiene enemigos dentro de su propio gobierno. Pero cuando la OTAN bombardeó su país, todo el gobierno se unió
- para defender a su tierra. Ellos podrían hacer algo. Es su país, es su pueblo, y es su problema."
    "Sí," dije, "Sí, lo es, pero..."
    "Pero nada," dijo Felix, impaciente, "¿Valiant? ¿Qué crees? ¿Dejarlo o qué?"
    "Yo no sé porque no podemos vivir en paz. ¿Qué les ha pasado a los hippies de los sesenta? Ellos son de la generación que hace todo eso.  ¿Dónde están?" preguntó Val, todavía mirando fijamente a su página en blanco, con el bolígrafo en mano.
    "O ellos están en Washington DC o ellos están todavía drogados," replicó Felix, obviamente disgustado.
    "Debemos hacer el amor y no la guerra," dijo Val en voz baja, mirandome.   Incliné la cabeza.
    "Paz," dijo Val, acercándose, "Imagínate..."
    Pero Felix lo oyó e interrumpió con, "Gracias Señor Lennon y basta.  ¿Puedo decir una cosa?"
    "¿No has dicho bastante?" Val murmuró, mirándome en vez de mirar el cuaderno.
    "¿Qué?" Felix gruñó.
    "Nada." Val regresó a su cuaderno.
    "For the love of Chirst, Felix," dijo Joy, suspirando.   "Can't you just have a beer and not argue about something? My God, you can be such a pain in the ass."
    "Estoy de acuerdo," dijo Querida.  "Estás pesado hoy. ¿Tienes que discutir con cualquiera persona qué está hablando?
    "Me gusta ser pesado, miraos. No podéis discutir," gruñó en la oscuridad, "Tú siempre sonríes y poco más. Y Val - escribe y sueña. Joy está en España y no habla español - ella no va a discutir..."
    "Oye, Felix, sí pero..." empecé a decir algo. Él me interrumpió.
    "Y tú. ¡Tú siempre estás de acuerdo con todo el mundo!"
    "Oye, Felix," suspiré, "No quiero discutir contigo, ¿vale?"
    "Estamos aquí para relejarnos," añadió Querida, "Somos estudiantes y estamos en Europa - jovenes, felices, libres, y enamorados, ¿no? ¡Es la mejor época de nuestras vidas!"
    Felix se reclinó en la silla, "Vale, vale. No lo discutimos.   Hablaramos de otra cosa. Val - ¿qué has escrito está noche? ¿Algo sobre la paz o algo sobre las mujeres?"
    "Nada," dijo Val, mirandome, "Estaba... distraído..."  Yo pensé que iba a abrazarme, pero no pasó nada.
    "¿Y de qué hablabaís cuando llegamos?" Felix preguntó, buscando un tema para hablar.
    "Nada," contestó Querida, "Sólo de mi novio."
    "¿Tu novio? ¿Hay algún problema?"
    "The boyfriend again? Just dump him, will you?" dijo Joy.
    Querida sonrió, "No te preocupes. No pasa nada."
    "And you?" preguntó a Joy.
    "Oh, me? Nothing." contestó, todavía leyendo la revista.
    "Y tú - ¿qué pasa, Uniqué?"
    "No pasa nada."
    "Bueno," cerró el periódico y miró al techo.
    "¿No vas a leer más?" la pregunté.   
    "La verdad es que no me gusta mucho leer los periódicos," contestó, "Sólo leo cuando veo algo muy trágico o sangriento como eso."
    "Oh." dije.
    "Quiero mi bebida," dijo, impaciente otra vez, "¿Donde está la puta camerera?"
    No podíamos ver cas nada en la oscuridad.
    Y la lluvia seguía cayendo.
    Y no pasó nada.

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